Nuestros productos están confeccionados con materiales nobles y seleccionados para acompañarte durante mucho tiempo. Con algunos cuidados simples, podés ayudar a conservarlos y hacer que envejezcan lindo.
El cuero es un material natural. Y, justamente por eso, no es perfecto ni uniforme.
Cada cuero puede presentar marcas, vetas, pequeñas arrugas, diferencias de tono, textura, pigmentación o espesor propias de la piel.
A diferencia de una tela o un material sintético, no existen dos cueros exactamente iguales. Incluso dentro de una misma pieza pueden encontrarse variaciones.
Estas características no son fallas ni defectos de fabricación. Son propias de un material genuino y hacen que cada producto sea único.
Además, el cuero es un material vivo: con el uso puede cambiar de tono, ganar brillo, marcarse, arrugarse o desarrollar una pátina propia. Estos cambios forman parte de su envejecimiento natural.
En Rosé elegimos trabajar respetando la naturaleza de cada material, sin buscar que parezca artificialmente perfecto.
Las marcas del cuero no son imperfecciones. Son parte de su identidad. ♡
Para preservar tus zapatos, carteras y accesorios:
• Evitá el agua y la humedad.
No mojes ni sumerjas el producto y nunca lo laves en lavarropas.
• Cuidado con perfumes, alcohol y productos químicos.
Evitá el contacto con alcohol, perfumes, cremas, aceites, detergentes, solventes, barnices y productos abrasivos.
• Para la limpieza cotidiana, menos es más.
Utilizá un paño limpio, suave y seco. Si el material lo permite, puede estar apenas humedecido.
• Si se moja o se derrama algún líquido, no frotes.
Absorbé inmediatamente con un paño limpio o una esponja absorbente, ejerciendo una presión suave. Luego dejá secar naturalmente, a la sombra y en un lugar ventilado.
Nunca uses secador, estufa ni ninguna fuente directa de calor, ya que puede endurecer, manchar, deformar o dañar el cuero.
• Prestá atención al roce y a la transferencia de color.
Jeans, prendas oscuras o textiles con exceso de pigmento pueden transferir color, especialmente sobre cueros y gamuzas claras. Del mismo modo, algunos cueros intensamente pigmentados pueden transferir color por fricción o humedad.
• Guardá tu producto correctamente.
Cuando no lo uses, guardalo dentro de su funda, en un lugar seco y protegido de la luz solar directa. En el caso de las carteras, podés rellenarlas suavemente para ayudar a conservar su forma.
• Apliques, piedras, tachas y herrajes requieren especial cuidado.
Evitá golpes, caídas, enganches y roces contra superficies ásperas que puedan rayarlos, desprenderlos o alterar su terminación.
• Bases de madera o folia.
Son materiales especialmente sensibles al agua y la humedad. Evitá mojarlos y el contacto prolongado con superficies húmedas.
El cuero liso puede presentar vetas, pequeñas marcas, arrugas y diferencias de tono propias de su origen natural.
Con el uso puede ganar brillo, oscurecerse ligeramente o registrar nuevas marcas. Es parte de la evolución natural del material.
Para limpiarlo, utilizá un paño suave y seco. En calzado pueden utilizarse ceras incoloras aptas para cuero, probándolas previamente en una zona poco visible.
Evitá el contacto con agua, alcohol, perfumes, cremas, aceites y superficies que puedan transferir color.
El cuero curtido vegetal se caracteriza por su resistencia, durabilidad y por la manera en que evoluciona con el tiempo.
Es un material especialmente sensible a los rayones, la humedad y el contacto con sustancias grasas. Con el uso puede oscurecerse, ganar brillo y desarrollar una pátina única.
Estas transformaciones son parte de la naturaleza del cuero vegetal y hacen que cada pieza se vuelva cada vez más personal.
Para cuidarlo, recomendamos limpiarlo únicamente con un paño suave y seco.
No intentes eliminar pequeñas marcas frotando con fuerza: muchas se integran naturalmente al cuero con el paso del tiempo.
La gamuza o descarne es un material natural especialmente delicado por su textura y requiere cuidados especiales. Las variaciones de tono, textura y pequeñas marcas son características propias del material y no se consideran defectos.
• Aplicá un protector específico para gamuza. ¡Es súper importante!
Antes del primer uso, recomendamos aplicar un spray protector incoloro e impermeabilizante. Ayuda a prevenir manchas y a proteger el material frente a humedad leve. Siempre probalo primero en una zona poco visible. Como referencia, pueden utilizarse protectores específicos para gamuza como Drystep o Wassington.
• Evitá especialmente el agua y la humedad.
La gamuza absorbe fácilmente los líquidos, que pueden generar manchas, cambios de tono o incluso endurecer el material. Si accidentalmente se moja, no frotes: absorbé suavemente la humedad y dejala secar naturalmente, a la sombra.
• Mucho cuidado con jeans y prendas oscuras. ¡Es súper importante!
Jeans, pantalones negros y otras telas con exceso de pigmento pueden transferir color por el roce, especialmente sobre gamuzas claras. Este tipo de transferencia puede ser difícil o imposible de remover.
• No apoyes el producto sobre superficies húmedas, sucias o ásperas.
Especialmente pisos o superficies que puedan manchar, marcar o generar fricción sobre el cuero.
• Cepillala suavemente.
Utilizá un cepillo específico para gamuza para remover el polvo superficial y mantener su textura. Hacelo siempre con movimientos suaves y siguiendo una misma dirección.
• Guardala dentro de su funda.
Cuando no la uses, conservala en un lugar seco, ventilado y protegido de la exposición directa al sol.
• Las pequeñas marcas y cambios de tono son normales.
La gamuza es un material noble y natural. Con el uso puede cambiar sutilmente de color y textura y desarrollar una pátina propia. Estas características forman parte de la naturaleza del material y hacen que cada pieza sea única.
El cuero con pelo es un material natural y delicado. Cada pieza es diferente y puede presentar variaciones en el color, dirección, largo y densidad del pelo.
Para conservarlo, evitá el contacto con agua, humedad y superficies ásperas.
Retirá el polvo únicamente con un cepillo de cerdas suaves, siguiendo siempre la dirección natural del pelo.
El roce frecuente puede generar desgaste o pérdida de pelo en determinadas zonas. Por eso recomendamos evitar la fricción constante contra prendas y superficies.
Guardalo dentro de su funda, en un lugar seco y protegido del sol directo.
Las variaciones y cambios que aparecen con el uso son propios de la naturaleza de este material.
Los acabados metalizados, laminados o grabados requieren especial cuidado.
El roce y la fricción pueden modificar progresivamente el brillo, el color y la terminación superficial. Esto es especialmente visible en zonas de mayor contacto y forma parte del desgaste natural de este tipo de acabado.
Son sensibles a rayones, golpes y productos químicos.
Para limpiarlos, utilizá únicamente un paño suave y seco, sin frotar intensamente.
Evitá aplicar cremas, ceras, alcohol, perfumes o productos abrasivos.
El charol posee una superficie brillante y pulida que puede hacer más visibles las arrugas naturales que aparecen con el movimiento y el uso.
Es susceptible a rayones y a la transferencia de pigmentos.
Evitá especialmente dejarlo en contacto prolongado con otros cueros, plásticos, papeles impresos o materiales de colores intensos, ya que puede absorber pigmentos y generar manchas difíciles de remover.
Para limpiarlo, utilizá un paño suave, seco o apenas húmedo, sin frotar.
Guardalo separado de otros productos y, preferentemente, dentro de su funda.
Después de usar tus zapatos, dejalos airear antes de guardarlos y retirales suavemente cualquier resto de polvo o suciedad.
En calzado de cuero liso podés aplicar ceras incoloras aptas para cuero para ayudar a protegerlo. Siempre recomendamos probar cualquier producto previamente en una zona poco visible.
En gamuza, utilizá únicamente productos y cepillos específicos para ese material.
Evitá usarlos bajo lluvia intensa o mojarlos completamente.
Si se humedecen, dejalos secar naturalmente a temperatura ambiente y lejos del sol.
Nunca uses secador, estufa ni una fuente directa de calor.
Guardalos sin aplastar y, si es posible, dentro de su caja o funda para ayudar a conservar su forma.
Trabajamos con materiales que cambian, se transforman y registran el paso del tiempo.
Una pequeña marca, una arruga, una diferencia de tono, un cuero que gana brillo o una gamuza que cambia sutilmente su textura no necesariamente significan que el producto esté deteriorado.
Muchas veces significan exactamente lo contrario: que está siendo usado, vivido y haciéndose cada vez más tuyo.
Cuidar una pieza no significa mantenerla intacta.
Significa ayudarla a envejecer lindo.
Con amor,
Rosé